lunes, 7 de abril de 2008

SIN PALABRAS


Desnuda, dispuesta, entregada.
Sentada al borde de la incómoda banqueta ella espera.
El oído, hilo conductor de su excitación,
es la base que el olfato utiliza para hacer que su sexo cobre vida.
Siente su presencia cercana pero ansia más proximidad.
Cada uno de los sutiles roces, es una sensación placentera que la domina, poseyéndola.
Ha aceptado sus condiciones.
Debe de dejarse llevar. Solo se le permite sentir.
Dientes que presionan.
Lengua que humedece y recorre una piel caliente.
Dedos que acarician.
Manos que palpan lugares oscuros mientras un pañuelo sujeta.
Respiración sin compás.
Deseo contenido.
Pasión que explota y una puerta que se cierra.

2 comentarios:

Robel dijo...

Poder sentir en la piel el roce de otra mas caliente es una sensacion exitante y sin duda tambien nos lleva a la locura.


muy bueno, muy sutil, lleno de deseo transmitible.

isa

ade dijo...

- La caricia el abrazo sensual, el deseo, la espera, la entrega y el después, hermoso. Me agrado mucho leerte. Ade